viernes, 14 de julio de 2017

¿Ha habido participación ciudadana en la reforma del Paseo Ramón y Cajal?

En noviembre de 2016, en vista de los insistentes rumores sobre el desarrollo de un proyecto de reforma del Paseo Ramón y Cajal, la asociación S.O.S. Huesca se movilizó juntó a los comerciantes de la zona, recogiendo firmas para pedir al Ayuntamiento de Huesca ser informados y escuchados.
Meses después, la licitación del proyecto de reforma del Paseo Ramón y Cajal nos devuelve al punto de partida. La concejal de urbanismo, María Rodrigo, ha presentado el proyecto como fruto del consenso y de una amplia participación ciudadana.
Desde S.O.S. Huesca estamos en profundo desacuerdo.

La realidad es que ahora mismo hay un proyecto en fase de licitación, con una capacidad de maniobra mínima, que sólo permite ajustes superficiales. Pero ¿realmente ese proyecto nace de una participación ciudadana real?
La Dirección de Participación Ciudadana del Gobierno de Aragón promovió, editó, coordinó y redactó un Cuaderno Metodológico de Participación Ciudadana, como modelo para estructurar y desarrollar estos procesos de participación.
En la introducción de ese manual ya se explica que los problemas de desafección se conseguirán mitigar con la participación ciudadana mientras ésta sea de calidad porque “en nombre de la participación, a veces desde la frivolidad, otras desde el desconocimiento y algunas con pretensión de utilizar la participación de la ciudadanía para legitimar decisiones políticas tomadas de antemano, han desnaturalizado la participación al contrario de lo pensado, han contribuido a aumentar el nivel de desafección, la fractura entre política y ciudadanía y la sensación de que no es posible que entre políticos, técnicos y ciudadanos podamos contribuir a construir políticas públicas de calidad".

En S.O.S. Huesca suscribimos esa reflexión y la que sigue: “queremos ayudar a crecer en madurez democrática, sabiendo desde el principio que la participación no es un folio en blanco, ni una carta a los reyes magos, sino sólo unas reglas de juego claras, que desde el principio nos ayudarán”, porque también creemos que “estamos hablando de procesos de deliberación donde nos vemos las caras y donde se asegura una fase de información, otra de deliberación y otra de retorno, sea luego en el formato que elijamos. Una deliberación que se hace en directo, que sirve para llegar a acuerdos y también para recoger las divergencias que, en todo caso, seguro que iluminan las decisiones de futuro".

Todas estas premisas, que definen una verdadera participación ciudadana no se han cumplido. El proceso que detalla el manual es una verdadera garantía de transparencia y escucha activa que tampoco se ha cumplido.



No se puede llamar Participación Ciudadana a un proceso en el que no ha habido comunicación oficial oportuna, ni se han dispuesto los medios necesarios, ni se ha propuesto una metodología, ni se ha publicado en la web.

No se puede llamar Participación Ciudadana si no se ha escuchado convenientemente a los actores clave, ni se han elaborado actas con sus propuestas, ni se han documentado las deliberaciones, ni se ha presentado un informe final de las mismas al organismo competente.

No se puede llamar Participación Ciudadana si no se han traducido las propuestas en compromisos definitivos, si no se ha asegurado la viabilidad legal, económica y social de la propuesta definitiva, ni se han visibilizado todas las aportaciones.

Y no se puede llamar Participación Ciudadana si no se ha evaluado el impacto del proceso participativo, si el documento definitivo de participación no ha sido devuelto a los responsables, si no se ha agradecido a los participantes su participación en la construcción de las políticas públicas.

Todo eso es necesario, en opinión del Gobierno de Aragón, para validar un proceso de Participación Ciudadana. Y lo que hemos vivido en estos meses de incertidumbre, ocultación y despiste no se parece en nada a un proceso transparente y bienintencionado.


Desde el primer día hemos querido que nuestras propuestas fueran escuchadas, tenidas en cuenta y respondidas. Obviamente, no estamos pidiendo que se nos haga caso siempre, ni queremos ser poseedores únicos de la verdad. Queremos que se nos den razones y se nos muestren los planes maestros que guían una decisión tan relevante para la ciudadanía como la reforma del Paseo Ramón y Cajal.

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